Ibrox vuelve a sonreir

Una deuda de 60 millones de euros. Lo que en España sería una bendición para un buen número de clubes, sirvió para que el equipo más laureado del mundo desapareciese y tuviese que refundarse en el verano de 2012. La temporada pasada fue el primer escalón de los tres necesarios para volver a la élite, que salvaron sin dificultades aunque la temprana eliminación en las copas nacionales impidió volver a Europa.

Esta temporada en League One, reforma mediante del fútbol escocés, parecía que el guión no sería muy diferente, cuando a las primeras de cambio, el Forfar United les venció en la Scottish League Cup haciendo desaparecer una de las dos opciones europeas. Pero el traspié sirvió para despertar a una plantilla – con nivel de Scottish Premier League – que encadenó 20 victorias consecutivas para sentenciar el ascenso y clasificarse para su primera final. La de la Challenge Cup, una copa de las divisiones inferiores, que jugará en Easter Road en abril.

No fue casualidad, los predecesores de Charles Green, último propietario, han querido mantener la grandeza del Rangers en su viaje de retorno y tanto futbolistas, como sus salarios, son propios de un equipo puntero de Escocía. Lo que ha llevado a acumular en menos de dos años, deuda por valor de 12 millones de euros, a pesar de llenar habitualmente Ibrox Park. Entre la plantilla destaca Lee McCulloch, el único junto a Lee Wallace, que se mantiene del último gran equipo que peleaba y acostumbraba a ganar los Old Firm. El capitán ha jugado en casi todas las posiciones, desde delantero hasta central, pasando por el pivote en caso de necesidad. A ellos se han ido uniendo, la mayoría libres, nombres destacados del futbol escocés, como uno de los mejores extremos del país, David Templeton. El portero Cammy Bell, que llegó a ser internacional en las filas del Kilmarnock, los mediocentros Law (Motherwell) y Black (Hearts) o el delantero Jon Daly, llegado desde el Dundee United, para convertirse en el primer irlandés católico en la historia del club.

En todos los calendarios de los aficionados gers estaba marcado el mes de marzo con fosforito. Era el momento de hacer efectivo el ascenso y alcanzar otra meta más, Hampden Park. Las semifinales de la Scottish Cup, con el Celtic eliminado, se presentaban asequibles de conseguir cuando el Albion Rovers – equipo de League Two – apareció como rival en cuartos de final, pero frente a ellos salió uno de los peores partidos de la temporada que finalmente salvó Mohsni, forzando el replay tras una melé propia del Seis Naciones. El ascenso fue más fácil, con la afición entregada y en uno de los mejores partidos de la temporada, el Rangers pasó por encima del modesto Airdrieonians, firmando la vigésimo sexta victoria en veintiocho encuentros tras un hat-trick del mito McCulloch.

El nuevo Rangers ha conseguido su principal objetivo casi dos meses antes y ya sólo le queda pelear por sus primeros títulos coperos desde que la refundación, lo que seria un éxito con el que paliar la desilusión de pasar de ser el más grande a uno más. Aunque poco a poco se esta consiguiendo que Ibrox vuelva a sonreir.

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